lunes, 15 de septiembre de 2008

NO ME IMPORTA QUE SEA INMADURO Y PERSONAL. SE QUEDA.

No escribía desde el año pasado, no recuerdo bien la fecha ni tampoco quiero hacerlo. Lo que sí recuerdo es que la última vez que lo hice fue por que estaba desesperada y creía que la mejor manera de desahogarme era frente a un notebook. Lo que olvidé fue que me podría dar la corriente si las lágrimas entraban en contacto con el teclado.. y también olvidé que escribir no es un maldito "método terapéutico", no se hace cuando "no tienes nada más que hacer", escribir no es matar el tiempo. Escribir es sentir. Escribir es vivir. Uno escribe de vivencias, ajenas o propias. Yo por lo general escribo de las mías, que están lejos de ser agradables, que me hacen daño y que me quiebran. Vivencias que a uno no le gustaría vivir, pero que sin ellas uno no vive. Uno no aprende y no se da cuenta de que el concepto "todo pasa por algo" es totalmente cierto y que cuando te dicen "todo es para mejor" es una esperanza. Pero si hay algo que puedo asegurar, es "todo en la vida se devuelve". Así que aquí estoy, estancada, pero con ganas de salir. Y aunque todo se me venga encima (como siempre sucede) SÉ QUE PUEDO SALIR ADELANTE.
Y puedo decir, orgullosa, que es la primera vez que escribo con tanta inestabilidad emocional, digo, es tanta, que hasta me siento positiva. Y me atrevo a decir que no estoy madurando, pero si estoy aportando un granito de arena a lo que será mi personalidad futura y las decisiones que estaré próxima de hacer. No pienso quedarme más estancada, no pienso alejarme más de lo que me hace sentir bien: Escribir. NO PIENSO DEJARLO MÁS. No pienso dejarme estar ni dejarme pasar a llevar. Pienso valorarme, empezar a quererme.
Dejar estos malditos textos autodestructivos que lo único que hacen es atormentarme cada noche al irme a dormir, aumentar el flujo de lágrimas y restarme felicidad que debería demostrar por el hecho de estar viva (prefiriendo estar muerta).
Hoy, valgo por lo que soy (aunque no sea nada).
Hoy, comienzo a escribir no para desahogarme, sino para recordar.
Hoy, empiezo a preocuparme de mi y no de los demás.
HOY, me levanto y no me pienso dejar caer.
Hoy, desde hoy, vuelvo a vivir.





Gracias.